Ya sea por cansancio, comodidad o rapidez, las toallitas de limpieza muchas veces son lo primero   a lo que recurrimos a la hora de nuestra limpieza facial. No son una mala opción pero ¿Es bueno usarlas a diario?

No vamos a negar que son perfectas para un viaje o cuando llegamos muy cansadas y solo queremos acostarnos. No son malas si se usan de manera correcta, y para eso hay cosas que debes saber:

Estas toallitas son fibras de tela impregnadas en una emulsión con limpiadores, compuestas por agentes que disuelven la suciedad y otros que arrastran los restos de sebo, maquillaje y células.

La limpieza que hacen es superficial, ya que en la mayoría de los casos no suele ser suficiente para arrastrar el maquillaje en profundidad, sobre todo a nivel de poros. Cualquier crema, sérum u otro producto que te apliques después no penetrará tu piel como corresponde y no aprovecharás todos los beneficios de tu tratamiento.

Usarlas a diario no es bueno, puede aumentar el riesgo de alergias, por conservantes, alcohol y fragancias que traen las toallitas. Y al no enjuagar la piel después de usarlas quedan residuos que a la larga pueden provocar sequedad e irritación en personas con piel seca o delicada.

En general no se recomiendan para pieles sensibles, con rosácea, dermatitis atópica o acné, pues pueden empeorar estos estados. Si buscas una limpieza rápida,  de todas maneras es mejor elegir un agua micelar, hay opciones para todos los tipos de piel y son una muy buena opción para pieles delicadas.

En resumen, pueden utilizarse en lugar de otros productos como el limpiador o desmaquillante, pero solo en situaciones excepcionales, y no hacerlas parte de tu rutina diaria, pues son solamente productos de higiene, no de tratamiento.

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