El iluminador tiene la misión de aportar luz al rostro, dándole un efecto espectacular a la piel sobre todo en verano, además de ser la última tendencia en maquillaje.

Es una herramienta básica para esculpir nuestro rostro. Los hay que diferente forma y tamaño, lápiz, crema, polvo, etc. Un producto iluminador es para dar luz y volumen a ciertas partes de tu rostro, no es un corrector.

Están pensados para suavizar y reflejar la luz en la piel. La finalidad del iluminador es darle más luz  a la zona donde lo utilices. Son ricos en pigmentos, por lo que con una cantidad mínima será suficiente.

Hay iluminadores en crema y en polvo,  algunos que solo dan brillo y otros con un toque de color, también puedes utilizar una sombra de color muy claro y con brillos, hay cremas fluidas que puedes mezclar con tu base  o también el formato lápiz que venden algunas marcas.

Puedes aplicarlo en todo el cuerpo y rostro: piernas, escote, hombros,  párpados, pómulos, mentón, nariz y frente, con pinceles, esponjas o con la yema de los dedos. La única regla, es usarlos siempre para terminar el maquillaje.

Es importante encontrar el producto para cada tipo de piel. Para la piel grasa lo mejor son los iluminadores en polvo, para la seca en crema, y para la normal en crema o en gel.

  • En el caso de los ojos, es ideal aplicar el color iluminador bajo la ceja (puede ser una sombra clara) y difuminar con un pincel o con los dedos.
  • Un toque en el lagrimal ilumina y abre la mirada.
  • También puedes iluminar el parpado, aplicar máscara y estás lista.  Además, se  puede aplicar a ras de las pestañas inferiores para iluminar tus ojos.
  • El truco estrella para un look iluminado es utilizar el iluminador en crema en los huesos que rodean el ojo, aplicándolo en forma de C, evitando las líneas de expresión,  en verano con la piel un poco bronceada se ve maravilloso.
  • En los huesos de la clavícula, para una salida nocturna, se ve muy bonito también.

También se puede utilizar para delinear los labios superiores y así darles volumen. Eso sí, procura que el color debe ser suave, que simplemente marque la forma de tus labios. Otro truco es rellenarlos con el iluminador, aplicar gloss, lo que te dará un aspecto totalmente nude, ideal si llevas maquillaje  tipo smokey eye o algo muy intenso en los ojos.